Por qué necesitas relajarte… y cinco trucos para lograrlo

Las entregas del trabajo, llevar a los niños al cole, los atascos de cada mañana, las discusiones con nuestra pareja, el ruido de los vecinos… Estamos constantemente sometidos al estrés, y lo que es peor, nos hemos acostumbrado a ello hasta tal punto que ni siquiera reparamos en lo nocivo que es para nuestra salud.

En este artículo te explicamos por qué el estrés resulta tan dañino y te explicamos unas cuantas estrategias sencillas y efectivas para relajarse y dar a tu cuerpo y a tu mente un verdadero descanso.

Una enfermedad llamada estrés

En realidad, hablar de enfermedad es engañoso, ya que el estrés es fruto de los mecanismos adaptativos que nuestro cuerpo posee y pone en marcha.

Cuando el cerebro detecta una situación que cree peligrosa, segrega un torrente de hormonas, con un objetivo claro: ayudarnos a huir a toda prisa o hacer frente al peligro que nos amenaza.

Se trata de un mecanismo grabado en nuestros genes a lo largo de millones de años, y sin el cual probablemente ni tú ni yo estaríamos aquí ahora mismo.

El problema está en que en la vida que llevamos el cerebro detecta potenciales peligros por todas partes. Decenas de problemas nos asaltan a diario, y aunque por supuesto en la inmensa mayoría no nos va ni mucho menos la vida, nuestro cerebro apenas tiene tiempo para advertirlo: el pobre hace lo que puede para ayudarnos a responder a ellos lo más rápido posible.

Y lo hace poniendo en marcha todo el arsenal de huida y defensa del que nuestro cuerpo dispone: los músculos se contraen, los sentidos se ponen alerta, el corazón y la respiración se aceleran… a la vez que otras funciones no necesarias para tal fin (digestivas, sexuales, inmunes) son inhibidas.

Las consecuencias de sufrir toda esta suma de reacciones a diario son fáciles de deducir: dolor y contracturas musculares, insomnio, hipertensión, malas digestiones, estreñimiento, tendencia a enfermar, pérdida de apetito sexual, depresión o envejecimiento prematuro.

Cómo relajarse

Una vez vistos los efectos de estar crónicamente estresado, es hora de ver de qué modo puedes eludir el estrés y relajarte. En realidad, es más sencillo de lo que puedas pensar: atento a estos 5 sencillos trucos para lograrlo.

1. Escucha música

La música es un recurso efectivo y rápido para reducir los niveles de cortisol y aliviar el estrés. Eso sí, si relajarse es el objetivo te recomendamos que en tu playlist haya música tranquila: clásica, jazz, ambiental… Evita los ritmos acelerados a toda costa. También puedes optar por grabaciones de sonidos del mar, o de la lluvia, que te acercarán a la naturaleza y calmarán tu mente.

2. Habla con alguien

Una llamada o videollamada con alguien próximo es también una magnífica forma de aliviar el estrés. Oír voz de los seres queridos nos ayuda a relajarnos y poner las cosas en perspectiva, y si nos permiten compartir nuestros problemas ese efecto se multiplica. Eso sí, procura siempre respetar tu espacio y el suyo: habla, pero también escucha, y comparte tus inquietudes sin dejarte arrastrar por ellas.

3. Reconecta con la naturaleza

Si tienes oportunidad, date el placer de conectar con la naturaleza: pasea por un bosque, una playa, un prado y siente cómo tu mente se relaja y te invade una incomparable sensación de plenitud… No hace falta que te alejes mucho de donde vives: basta con pasar veinte minutos rodeado de árboles en algún parque de tu ciudad para reducir los niveles hormonales de estrés.

4. Date un baño relajante

Si tienes bañera, sácale partido y regálate el lujo de un buen baño relajante. El agua caliente invita a cuerpo y mente a rendirse, liberar tensiones y relajarse.

Crea el escenario ideal: elige una iluminación tenue, añade velas aromáticas si lo deseas, y si hace falta cuelga un cartel de no molestar en la puerta del baño. Es un momento para ti: disfrútalo sin prisas. Desconecta móviles y demás aparatos para que nadie pueda interrumpirte; lleva un buen libro contigo o simplemente túmbate y cierra los ojos.

Para que tu experiencia sea plena, acompáñala de productos relajantes que contengan ingredientes naturales. Los geles y lociones de la gama Relaxing de Kneipp, con aceites esenciales de lavanda que relajan cuerpo y mente, o de la gama Goodbye Stress, con aceite esencial de romero y extracto de menta acuática, son opciones ideales tras un día especialmente movido.

5. Disfruta de un sueño reparador

Si has tomado un baño justo antes de acostarte, ya tienes parte del trabajo hecho: notarás cuerpo y mente relajados, a punto para desconectar y dormir.

No obstante, desconectar de todas las preocupaciones antes de acostarnos no siempre es tan fácil. A menudo, cuanto más empeño ponemos en estar relajados en el momento de acostarnos más nerviosos nos ponemos, y entramos en un círculo vicioso del que no es fácil salir.

Si es tu caso, siempre puedes echar mano de algún producto que te ayude a mantenerte relajado durante el día y te haga más fácil conciliar el sueño a la hora de dormir. Procura eso sí que sea un producto natural, como los comprimidos bicapa Stress Balance, de Kneipp, con acción sostenida a lo largo del día o Sueño complet, para que por la noche tu cuerpo y tu mente estén dispuestos a dejarse vencer por el sueño y descansar como merecen.

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