El “burnout” y su relación con el confinamiento

¿Crees que se ha hablado lo suficiente de las consecuencias emocionales de la crisis sanitaria, el confinamiento y las restricciones que ha provocado?

Parece como si entre todos hubiésemos intentado poner nuestra mejor cara para salir adelante y sobrellevar la situación lo mejor posible. Pero, a veces, nos hemos sentido tristes, asustados o enfadados y no siempre por una razón específica.

Nos hemos sentido perdidos, inestables emocionalmente y hemos tenido sensación de falta de control ante la incertidumbre por la salud de nuestras personas queridas, pero también en el ámbito económico y laboral.

Los cambios en nuestras rutinas y la irrupción del teletrabajo en nuestras vidas, de forma inesperada, nos han llevado, en ocasiones, a jornadas que se alargan, trabajo fuera de horas y a una falta de diferenciación entre el tiempo laboral y el tiempo de ocio.

Con este panorama muchas personas han tenido un sentimiento de fracaso y sobrecarga que se conoce por su nombre en inglés, es el síndrome de burnout o síndrome del trabajador quemado.

¿Qué es el burnout o síndrome del trabajador quemado?

El burnout se manifiesta como la sensación de no poder más propia de un agotamiento emocional, una actitud distante respecto del trabajo que implica una despersonalización y una autoevaluación negativa que indica falta de realización en el trabajo.

En general, las personas que sufren de burnout se sienten desbordadas, fatigadas y desmotivadas. Es la sensación de estar tocando fondo y no poder más con el trabajo.

¿Cómo combatir síndrome de burnout?

Para combatir el burnout es fundamental poder descansar y desconectar. Para ello, hay que organizarse y establecer un horario de trabajo, separando el tiempo laboral del personal y de ocio.

Dormir bien y la desconexión digital nos permitirán sentirnos con mayor energía y concentración. Ocurre que, cuando queremos descansar o divertirnos, vamos del ordenador al móvil o al televisor. Aquí es importante distanciarse de los dispositivos y salir a dar una vuelta, hacer algo de ejercicio, hablar con alguien o, simplemente, tomar una infusión; hacer cualquier cosa que nos guste hacer, pero que no tenga que ver con las pantallas.

También es interesante, si es posible, establecer horarios de trabajo sin interrupciones, sin llamadas ni videoconferencias, para facilitar la concentración durante el teletrabajo. Hay que consensuar estos horarios con nuestros superiores y compañeros.

Para afrontar estas situaciones en que se da sobrecarga tanto mental como emocional, es fundamental contar con los recursos materiales necesarios para desarrollar nuestro trabajo, así como el apoyo social de nuestros compañeros, practicando el reconocimiento recíproco. Buscar apoyos, tanto dentro como fuera de nuestro entorno laboral, nos ayudará a recuperar la confianza en nuestra capacidad para cumplir con nuestras tareas.

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